Índice de contenidos
- ¿Qué es la artrosis femorotibial?
- Síntomas de la artrosis femorotibial
- Causas y factores de riesgo
- Diagnóstico médico
- Tratamiento en Medicina Física y Rehabilitación
- Ejercicios y recomendaciones del fisiatra
- ¿Cuándo acudir a un especialista?
- Preguntas frecuentes sobre la artrosis femorotibial
- Consulta a un médico especialista
¿Qué es la artrosis femorotibial?
La artrosis femorotibial es una forma de gonartrosis (artrosis de rodilla) que afecta específicamente a la articulación entre el fémur y la tibia. Se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, lo que provoca fricción entre los huesos, inflamación, dolor y rigidez.
Es una de las causas más frecuentes de dolor de rodilla en adultos mayores, pero también puede presentarse en personas más jóvenes, especialmente en deportistas o en personas con sobrepeso. En muchos casos, la artrosis femorotibial coexiste con la artrosis femoropatelar, que afecta a la articulación entre fémur y rótula.
Síntomas de la artrosis femorotibial
Los síntomas varían según el grado de afectación, pero los más comunes incluyen:
- Dolor en la rodilla que aumenta con la actividad y mejora con el reposo.
- Rigidez matutina o después de periodos de inactividad.
- Hinchazón leve o recurrente en la rodilla.
- Crepitación o sensación de “crujido” al mover la rodilla.
- Disminución de la movilidad.
- Dificultad para caminar largas distancias, subir o bajar escaleras.
- En fases avanzadas, deformidad de la rodilla (genu varo o genu valgo).
Causas y factores de riesgo
La artrosis femorotibial suele ser el resultado de un proceso degenerativo, aunque varios factores pueden acelerar su aparición:
- Edad: el riesgo aumenta a partir de los 50 años.
- Sexo: es más frecuente en mujeres tras la menopausia.
- Obesidad: el exceso de peso sobrecarga la rodilla y acelera el desgaste.
- Lesiones previas: roturas de menisco, ligamentos o fracturas alrededor de la rodilla.
- Sobrecarga mecánica: deportes de impacto como fútbol, running o tenis.
- Factores genéticos: predisposición familiar.
- Alteraciones en la alineación de las piernas: rodillas en X (valgo) o en paréntesis (varo).
Diagnóstico medico
El diagnóstico se basa en una combinación de:
- Historia clínica y exploración física: evaluación del dolor, movilidad, estabilidad y fuerza muscular.
- Radiografías: muestran el grado de desgaste del cartílago, la reducción del espacio articular y la presencia de osteofitos.
- Resonancia magnética: útil en casos tempranos o cuando se sospechan lesiones asociadas de meniscos o ligamentos.
- Ecografía musculoesquelética: permite valorar inflamación, derrames y guiar infiltraciones con precisión.
Tratamiento en Medicina Física y Rehabilitación
El objetivo principal es aliviar el dolor, mejorar la movilidad y retrasar la progresión de la artrosis.
- Infiltraciones ecoguiadas:
- Ácido hialurónico: mejora la lubricación articular y reduce el dolor.
- Plasma Rico en Plaquetas (PRP): estimula la regeneración del cartílago y reduce la inflamación.
- Corticoides: alivio rápido del dolor en fases de inflamación aguda.
- Toxina botulínica: en casos de espasticidad o contracturas musculares asociadas.
- Fisioterapia y rehabilitación funcional
- Ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps, glúteos e isquiotibiales.
- Terapia manual y movilizaciones articulares para mejorar la amplitud de movimiento.
- Electroterapia analgésica (TENS, láser, ultrasonido).
- Reeducación de la marcha y uso de ortesis o plantillas correctoras si es necesario.
- Ondas de choque focales: favorecen la regeneración tisular y alivian el dolor crónico.
Ejercicios y recomendaciones del fisiatra
El fisiatra puede recomendar una rutina adaptada a cada paciente. Algunos consejos prácticos incluyen:
- Ejercicio de bajo impacto: bicicleta estática, natación o caminar en superficies planas.
- Fortalecimiento muscular:
- Sentarse y extender la pierna manteniendo la contracción del cuádriceps.
- Ejercicios de glúteo medio para estabilizar la rodilla.
- Estiramientos suaves de cuádriceps, isquiotibiales y gemelos.
- Uso de bastón en fases avanzadas para descargar la articulación.
- Control del peso corporal para reducir la sobrecarga.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Es recomendable consultar a un médico especialista en rehabilitación si presentas:
- Dolor de rodilla que no mejora con reposo o analgésicos habituales.
- Rigidez persistente que limita la movilidad.
- Hinchazón recurrente o sensación de bloqueo articular.
- Dificultad creciente para caminar, trabajar o practicar deporte.
- Deformidad progresiva de la rodilla.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis femorotibial
¿La artrosis femorotibial tiene cura?
No existe una cura definitiva, pero los tratamientos actuales permiten controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
¿Es recomendable operar la artrosis de rodilla?
La cirugía (como la prótesis de rodilla) solo se indica en casos avanzados cuando el tratamiento conservador deja de ser efectivo.
¿El ejercicio empeora la artrosis?
El ejercicio bien indicado fortalece la musculatura y protege la articulación. Lo perjudicial son los deportes de alto impacto sin control.
¿Las infiltraciones son seguras?
Sí, siempre que se realicen bajo control ecográfico por un especialista en rehabilitación o traumatología.
Consulta a un médico especialista
Si experimentas dolor persistente en la rodilla, hinchazón recurrente o dificultades para moverte, no dudes en contactar conmigo para valorar juntos tu caso y comenzar tu camino hacia la recuperación. Como médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación y como experta en esta área, mi objetivo es ayudarte a encontrar el tratamiento más adecuado para que recuperes tu calidad de vida.
Recuerda que, aunque los problemas de artrosis femorotibial son comunes, cada caso es único. Con un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado, es posible aliviar los síntomas y prevenir complicaciones futuras.
En tal sentido, recuerda que los contenidos de esta página tienen carácter meramente informativo y no sustituyen la evaluación clínica ni el juicio diagnóstico de un profesional. No constituyen práctica de telemedicina ni crean por sí mismos una relación médico-paciente. Cada caso requiere valoración individual antes de iniciar, modificar o suspender cualquier tratamiento o ejercicio. Por tanto, no adoptes medidas que no te hayan sido indicadas en una consulta profesional y en situaciones de urgencia, contacta con el 112 o acude a Urgencias.